26 de abril de 2015

Cuando cuestiono a Dios y su voluntad


Al recibir la noticia de tener problemas de fertilidad, junto con mi esposo esa noche lloramos amargamente y existían momentos donde mi alma preguntaba: “Señor, ¿por qué?", "es injusto" o acaso ¿es un castigo?.
Revisemos como Asaf un salmista de Dios, frente a la crisis comienza diciendo: "Yo estuve a punto de pecar; poco me faltó para caer, pues me llené de envidia al ver cómo progresan los orgullosos y los malvados. ¡Tan llenos están de salud que no les preocupa nada!. Salmos 73:2-4 [TLA]

Asaf admiró a los malos porque les iba bien y tuvo envidia de los arrogantes. Seguidamente va pasando por otros estados de ánimo: se queja; se siente víctima; se amarga su alma. Yo me sentía igual, hablaba con Dios y le decía: Es injusto que parejas irresponsables, con problemas en su relación, hombres y mujeres que no asumen una paternidad apta o que viven en sin temor a Dios, sean bendecidos con un hijo. ¿Cómo es posible eso? .

Pero en el verso 16, Asaf confiesa: "Traté de entender esto, pero me resultó muy difícil." Estaba tan confundido que le dolía la cabeza tratando de pensar por qué le va bien al malo y mal al bueno. No lo entiendo, decía Asaf. Pero mira lo que dice en el versículo 17: "Hasta que entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos".
Cuando el salmista se sintió víctima y cuando estaba a punto de resbalar y convertirse él mismo en un malvado, fueron emociones que no le ayudaban y no entendía nada. Solo cuando entró a la presencia de Dios volvió la paz y hay gente que al renovar su voto de fidelidad, comienza a entender lo que antes no entendía. Podríamos parafrasear a Asaf diciendo: 

"Cuando entré cerca de la presencia de Dios comencé a pensar con claridad y a entender".
Amado lector, no culpes a tu marido, a tu esposa, ni a Dios. Tampoco tomes una actitud de rebeldía hacia nuestro Señor o quizás estas con una actitud de rabia o envidia hacia familiares o amigos que sí tienen hijos. No te amargues.
Cuando tengas conflictos internos entra en tu habitación, cierra la puerta detrás de ti y di:

"Dios perdón por alejarme de ti y de tu verdad. Reconozco que eres un Dios bueno y justo, tus planes son perfectos y aunque en este momento no entiendo por el dolor de esta prueba, te pido que tu amor me llene y tu presencia este permanente en mi casa y hogar. He comprendido que si estoy en comunión contigo puedo superar este dolor y amargura que me abruma, por esto clamo por tu presencia y tu consuelo." En el nombre de Jesús. Amén.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario